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anfitrión en el desierto

agosto 30, 2008

Camina descalzo sobre la arena del desierto marroquí. Pero no siente el calor a sus pies. Abbu lleva toda la vida en el desierto que se abre al sur de Ouarzazate. Desde niño ha acompañado a los turistas por las dunas emulando a sus antepasados bereberes que cruzaban el desierto en caravana.

Gracias a él el trayecto es más agradable, más auténtico. Nos cuenta anécdotas de sus travesías por este desierto hecho a la medida de los turistas, mientras alardea de sus dotes con el lenguaje. Y tiene de qué presumir. Abbu no sabe leer ni escribir, tampoco interpretar un mapa. Pero además de conocer el desierto como la palma de su mano, estos años de peregrinar entre las dunas le han permitido aprender. Chapurrea frases en español, inglés, francés y hasta japonés. Y cada día, intenta aprender un poco más.

Él nos enseña a sobrevivir en el desierto, a cuidar de los camellos, a cocer pan bajo la arena, a montar una jaima y a preparar té a la menta como lo hacen en su tierra: el Atlas. A cambio, sólo pide un “garito” —un cigarrito— y una sonrisa. Es la mejor compañía para disfrutar de la inmensidad del desierto, de su eterno horizonte de arena, del grito del silencio bajo el sol más penetrante.

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One comment

  1. Que bonito el desierto con esos colores en las sombras de las dunas, que se pierden con el cielo en la oscuridad de la luz!

    Y a mi no me llevaste!!!?



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